"Superar la adversidad: El poder de la resiliencia" de Luis Rojas

Superar la adversidad. El poder de la resiliencia
El libro comienza dando ejemplos al lector de tesituras difíciles que la vida nos presenta de vez en cuando para afrontar, aquellas que ponen a prueba nuestro equilibrio tanto físico como emocional y que nos ponen en “modo supervivencia”. Digamos que, a medida que avanza el libro, más o menos a la mitad, comienza a dar un giro a todas esas situaciones negativas y las convierte en oportunidades. En épocas difíciles, donde necesitamos sacar nuestros mecanismos de defensas para sobrevivir, el ser humano cuenta con un instrumento natural para combatir: la resiliencia. El autor, a lo largo del libro, expone aquellos determinantes que hacen que unas personas sobrevivan y que, en cambio otras, terminen vencidas por la propia vida. Para ello va a recurrir a múltiples ejemplos y anécdotas reales.
En el libro se dice que la idea de que las personas superamos terribles adversidades no es nueva, pero que, aun así, tendrá que pasar algún tiempo para que el término resiliencia se incorpore al lenguaje cotidiano. De esta manera, define resilencia como “esa fuerza natural que nos permite afrontar, resistir y recuperarnos emocionalmente de circunstancias muy adversas. Es fruto de los genes heredados y otros factores externos (entorno social, familiar y económico, así como experiencias positivas y negativas)” (p.62). Además, cuenta con unos pilares fundamentales, como son las conexiones afectivas, optimismo, autoestima sólida, pensamiento positivo y las funciones ejecutivas (superar retos, dirigir pensamientos, autocontrol…).
Como ya se ha dicho, el comienzo del libro no es de lo más esperanzador posible, pues menciona, por ejemplo, explícitamente, que de las desgracias no se libra nadie, dedicándole un capítulo entero a ello. Hace referencia aquí a los que denomina los “cuatro venenos de la supervivencia”: pánico, aturdimiento, depresión y estancamiento. Asegura que, según investigaciones, la pérdida más dura para un adulto es la perdida de la pareja o un hijo. En cambio, para un niño, sería la muerta de su madre o de su padre. Aun así, desde una perspectiva individual, hay dos cosas que destacar, una que el terror a la muerte es un ingrediente fijo de las ganas de vivir, otra que el veneno más nocivo de la supervivencia es la depresión.
Por otro lado, un dato relevante y del cual me sentí identificada, fue que el temor a las agresiones sin motivo aparente, a manos de un extraño, encabezan actualmente la lista de peores pesadillas, pues minan la confianza, la seguridad y coexistencia (p.35).
Una vez pasado el ecuador del libro, como ya he mencionado, comienza el giro hacia lo positivo. Así pues, se habla de que se tiende a afrontar algunas adversidades de manera individual, pero está demostrado que la familia, amigos y gente con la que compartes intereses son la mayor fuente de gratificación (lo que se denominaría vínculos de cariño). Sin embargo, es cierto que para sobrevivir a un largo cautiverio es imprescindible la buena suerte (dedica un capítulo entero al azar, probabilidad y buena suerte), salud de hierro, poseer talentos y buen sentido del humor (p.29). Además, el pensamiento positivo, es imprescindible, entendiéndose como tal la coherencia entre lo que pensamos y lo que sentimos, por eso nuestra forma de interpretar el mundo influye en nuestro estado de ánimo y viceversa.
Por otro lado, menciona que  tres cosas nos ayudan a pasar página: olvidar, adaptarnos y perdonar (p. 143). Al olvidar se alivia la tristeza, se suaviza la rabia, disminuye la intensidad del problema… olvidar de hecho también induce a perdonar. La capacidad de adaptación es enorme. Realmente no sabemos lo fuertes que podemos llegar a ser hasta que no nos toca afrontar una adversidad. Incluso si nos la imaginamos, y nos imaginamos el cómo reaccionaríamos, si se diera, no se llevaría a cabo ni parecido a lo que habíamos predecido. La resiliencia natural, unida a los mecanismos protectores, nos ayuda a vencer la adversidad. De hecho, actualmente, es considerado un mecanismo protector la religión, por ejemplo, pues son una herramienta de nuestro instinto de supervivencia (p.91). En este sentido, el libro menciona a Abraham Lincol, el cual decía que “cuando hago el bien, me siento bien, cuando hago el mal, me siento mal; esa es mi religión” (p. 199).
Más adelante, el libro dedica un capítulo entero a “las poderosas ganas de vivir” (p.185), donde presenta muchos datos alentadores sobre nuestra capacidad natural de resistir adversidades (como que el 85% de mujeres que tienen cáncer de mama lo superan), y dice que el fin no es minimizar las penosas secuelas físicas y emocionales sino ilustrar la enorme aptitud de los seres humanos para encajarlas y superarlas. Además, hace especial hincapié a que comunicarse es bueno para el corazón (p.138). A través de la comunicación nos desahogamos, nos libreamos de pensamientos estresantes… pero es necesario saber que no es de agrado para todo el mundo el expresar sus pensamientos y sentimientos, por tanto, tampoco hay que presionar.
Para finalizar, cabe hacer especial relevancia al último capítulo, pues hace una distinción muy interesante entre hombres y mujeres y cómo afrontan las adversidades. De esta manera, explica que ellos tienden a ponerse más que las mujeres en situaciones peligrosas, de hecho casi el doble de hombres mueren al exponerse en huracanes, tormentas y fuegos. Pero, en cambio, son las mujeres las que perciben más el miedo.
Como se puede comprobar, este libro hace muy fácil y llevadera su lectura, con un vocabulario muy asequible y con ejemplos actuales y reales. Se lo recomiendo sin duda a cualquier tipo de lector, pues te otorga un punto de vista positivista bastante alentador. Y recordad, todo depende del cristal con el que se miran las cosas.


A continuación, presento un libro (Más fuerte que el odio) que no me ha dado tiempo a leer pero me lo he dejado en la lista de próximas adquisiciones, pues en el seminario de lectura lo han vendido muy bien. 



Referencia:
Rojas, L. (2010). Superar la adversidad: el poder de la resilencia. S.L.U. ESPASA LIBROS: Madrid.

Guenard, T. (2009).  Más fuerte que el odio. GEDISA: Barcelona.